Fundación Atención al Migrante

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SCCALABRINIANOS 123 AÑOS AL SERVICIO DE LOS MIGRANTES

18 de Octubre 2018
SCCALABRINIANOS 123 AÑOS AL SERVICIO DE LOS MIGRANTES
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Desde que la Congregación de las Hermanas Misioneras Scalabrinianas fueron fundadas el 25 de octubre de 1895 por el Beato Juan Bautista Scalabrini y cofundada por la Madre Assunta Marchetti y su hermano el Padre José Marchetti, tenían el claro objetivo de ofrecer un servicio evangélico y misionero para atender a los migrantes, en especial a los más pobres y necesitados. En la actualidad la comunidad de las hermanas Scalabrinianas cuenta con más de 600 religiosas en 156 comunidades y su sede principal está en Roma.

A Colombia llegaron en agosto de 1987 a la ciudad de Bogotá y en el mes de noviembre se unieron a la Arquidiócesis de Cali.

En el año 1989 el Cardenal Mario Revollo Bravo creó la Pastoral de Movilidad Humana y teniendo en cuenta la atención y entrega que las hermanas misioneras de San Carlos Borromeo tenían con los más necesitados, les encomendó la tarea de dirigir esta pastoral.

En 2002 tras la creación de la Fundación de Atención al Migrante por parte del Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, fue encomendada a las hermanas Scalabrinianas la misión de administrar, acoger, atender y orientar a los migrantes, en especial a los más desprotegidos. En ese momento la atención central estaba dirigida principalmente a la población desplazada por el conflicto interno que se registraba en Colombia.

Las hermanas Scalabrinianas siempre han estado al servicio de los más pobres y han atendido a las personas que deben huir de sus lugares de origen, ya sea por la violencia, desastres naturales, pobreza o cualquier razón.

En la actualidad la Fundación de Atención al Migrante continúa siendo administrada por las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo y cuenta con la presencia de cuatro de ellas, la hermana Teresinha Monteiro, como secretaria Ejecutiva, la Hermana Valdete Willeman como Directora del Centro de Atención al Migrante, Cardenal Mario Revollo Bravo, La Hermana Solange como Directora del Centro de Acogida y Acción Pastoral de la Terminal de Transportes y la Hermana Eunivia Dasilva como directora del centro Pastoral de Capacitación. Cada una con características únicas que le dan alegría a la Fundación y que permiten que en este momento histórico de migración generado por la crisis económica y social que se registra en Venezuela, FAMIG pueda atender y acoger a más migrantes que buscan un mejor futuro para sus familias.

La Hermana Teresinha Monteiro se caracteriza por su entrega, dedicación y carisma a la hora de escuchar cada uno de los casos de familias que llegan a la Fundación, llamada por algunos medios como la madre de los migrantes se pone al nivel de los más necesitados, siempre está dispuesta a darles un abrazo cuando lo necesitan, a entregarles un consejo a acompañarlos, escucharlos, e incluso sanar sus heridas cuando sus largas caminatas les han lastimado sus pies…. Para los funcionarios y migrantes, la hermana Teresinha es la muestra de entrega y vocación.

La Hermana Angélica Valentín o como todos la conocen, la hermana Solange, es la muestra de la alegría, siempre tiene una sonrisa en su rostro, un chiste por compartir y un espíritu que la lleva a compartir con cada migrante, escucharlo y tratar siempre de demostrarle a cada persona que la rodea que es posible ser feliz sin importar las circunstancias que están viviendo. Por eso para los funcionarios que comparten día a día las arduas labores en la terminal, ella se ha convertido en un motor y en la promotora de risas del CATTT.

La Hermana Valdete Willeman es una mujer entregada y dedicada al CAMIG, en ocasiones parece que no descansara ni se tomara un respiro, con el único objetivo de que cada detalle de este albergue esté en orden y que cada migrante se sienta como en su casa, sin embargo a la hermana Valdete hay una razón que la llena de alegría y hace que por un segundo, detenga cualquier actividad que está haciendo para convertirse en un ángel para los niños, que son su debilidad. Por eso para los funcionarios la hermana Valdete es la muestra de la dedicación y la entrega incansable.

La hermana Eunivia Dasilva es la muestra de la vocación de servicio y nobleza, dispuesta a dejar una enseñanza, a escuchar a los que la rodean y siempre ofreciendo una sonrisa a los que se acercan a ella. Su mayor alegría es ver triunfar y crecer a las personas que han estado junto a ella y que se han formado en el Centro Pastoral de Capacitación. La hermana Eunivia es considerada por muchos de los funcionarios del CEPCA más que como una directora, como una amiga.

Por su entrega, dedicación, alegría, nobleza, pero sobre todo por su gran corazón, las hermanas Misioneras Scalabrinianas nos demuestran que no necesitamos más que una sonrisa para alegrar la vida de las personas que más lo necesitan.

 

 

 

 

 

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